Egos: ¿El tuyo o el mío?

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Cuantas veces hemos pensado en la dichosa lucha de egos, sobre todo en gente que tiene cierto poder, y que no quiere perderlo, y que se siente amenazado cuando aparecen nuevas personas, pensando que eso les va a desplazar, o que van a perder la posición o estatus que tienen.

Seguramente todos tenemos a alguien ya en nuestra mente con estas características, sea de nuestro entorno o no, pero y si lo llevamos al mundo de la empresa, ¿existe lucha de egos en la oficina, despacho, o en cualquier lugar de trabajo?

La respuesta la sabemos todos y es SI. Siempre hay personas que les cuesta ponerse en el lugar de otro, que no disfrutan del éxito de los demás, y por supuesto no quieren compartir el suyo. Los egos de las personas actúan de manera subconsciente e individual, para hacerles sentir importantes, indispensables y superiores. Usualmente, las personas con baja autoestima tienen un ego inflado para ocultar algunas de sus carencias, y esto entorpece el buen trabajo en equipo. Tratan de controlar y mantener su poder sobre otros, tomando decisiones sin escuchar a los demás. Hablan mal de otros, no confían en ellos, y hacen sentir a los demás mediocres. Al final se convierte en uno de los mayores motivos de conflicto entre los miembros de un equipo.

La mejor manera de controlar los egos en un mismo espacio laboral, para obtener excelentes resultados de grupo se consigue:

  • Remando todos a una, en la misma dirección, aportando talento y esfuerzo, para llegar a una meta común con resultados colectivos y no individuales.
  • Marcando retos claros y definidos, desafiantes, para que cada uno de los miembros del equipo se sientan realizados y motivados.
  • Fomentando el respeto entre todos, trabajando en pos de un proyecto común, dónde cada uno tenga su propio espacio para crecer personal y profesionalmente, construyendo relaciones basadas en el compromiso, el respeto y la confianza.
  • Gestionando los conflictos de la manera más rápida y diplomática posible, para evitar males mayores, y manteniendo relaciones sanas dentro y fuera del trabajo.

Así que, en la medida de nuestras posibilidades, evitemos la lucha de egos, para no tener problemas futuros.

Para trabajar de la manera más armoniosa y productiva con nuestro equipo dejemos fuera de la sala nuestros egos, y pensemos más en los que nos rodean, sin duda saldremos ganando todos.

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