¡Qué rápido pasa el tiempo!

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A medida que cumplimos años el tiempo pasa más rápido, aunque esa percepción es totalmente subjetiva y varía según distintos factores. Hay momentos que nos gustarían que fueran eternos, que permanecieran siempre, y que se mantuvieran con nosotros, y en cambio hay otros que nos duelen o no queremos recordar, y ahí si agradecemos que el tiempo pase rápido. Cuando hacemos algo que nos gusta mucho el tiempo parece que se acorta, y en cambio, cuando experimentamos actividades nuevas, el tiempo parece hacerse más lento, porque nos focalizamos en algo determinado. Romper con las rutinas e iniciar actividades diferentes nos ayuda a dilatar la percepción del tiempo.

En nuestro día a día nos invade la sensación de que no llegamos. Nuestras agendas se llenan de reuniones, llamadas, lecturas de correos, además por supuesto de nuestro trabajo y nuestra vida personal, y eso hace que nos sintamos desbordados a veces, por no decir estresados. Acudir al yoga o al mindfulness son terapias que nos ayudan a liberar nuestro estrés, mejorar el rendimiento y gozar de cada momento, centrando tu atención en cada detalle. Gestionar y controlar bien nuestro tiempo nos ayuda a tener
una mejor calidad de vida.

Hablando con mis coachees, es una de las metas más elegidas para trabajar en nuestros procesos. Buscan eficiencia y eficacia a la hora de utilizar su tiempo, pero no saben como hacerlo, y sobre todo buscan equilibrar la balanza de su vida personal y profesional. Esto se produce porque en las empresas surgen varios obstáculos, que impiden gestionar eficazmente el tiempo, tales como un exceso de comunicación, (ya sea a través de reuniones, correos, mensajes), falta de concentración, (debido a las numerosas interrupciones), también porque se manejan demasiados datos o información, que muchas veces no aportan nada y nos apartan del foco de lo importante, y sobre todo porque no se delega lo suficiente.

Citando a Dwight Eisenhower: “Lo importante rara vez es urgente y lo urgente rara vez es importante”, para diferenciar ambos conceptos utilizó una matriz de decisiones para tomar acción y organizar sus tareas, en base a cuatro posibilidades.

  1. Urgente e importante (tareas que tienes que hacer de manera inmediata).
  2. Importante pero no urgente (tareas que programas para hacerlas más adelante).
  3. Urgente, pero no importante (tareas que puedes delegar en otra persona).
  4. Ni urgente ni importante (tareas que tienes que eliminar).

Esta matriz ayuda a tener claro como tomar decisiones en cuanto a las tareas a realizar. Teniendo este cuadrante claro, sólo falta ser consistentes y rellenarlo diaria o semanalmente, para tener claro en qué y cómo utilizamos el tiempo de manera más óptima. Esto ayudará a invertir el tiempo preciso para cada una de las tareas de la vida, ya sean en el ámbito profesional y personal, poniendo el foco en la delegación en el equipo, creando futuros líderes, que sepan priorizar y gestionar su tiempo de manera autónoma, para conseguir las metas y proyectos propuestos.

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