Un líder extraordinario

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Una sociedad llega a ser lo que enseña, y cómo lo hace, a sus ciudadanos. Cuando yo era pequeño bastaba con conseguir un 5 sobre 10 para pasar una materia. Siempre me ha sorprendido. Técnicamente eso significa que, sabiendo sólo la mitad de lo necesario, la asignatura se daba por aprobada. Obviamente, fallar el 30% de la materia suponía un 7 y se denominaba Notable. ¡Fallando 3 de cada 10! Obviamente la forma de educarnos, la forma en que hemos sido enseñados, determina en cierto modo el desempeño posterior. Sólo así se explica que se sea tan benevolente cuando las cosas salen mal, que no haya consecuencias, que la gente no espere dar la milla extra porque con la mitad de ella tiene suficiente.

Hace ya 6 años y medio que empecé a trabajar para compañías de América. Tras vivir en cuatro países distintos en este tiempo, múltiples empresas asesoradas, cientos de directivos conocidos, he podido entender y asimilar otro concepto de la cultura del esfuerzo, de la meritocracia, de entender que vale más quien más aporta. Y si eso lo llevamos al concepto del liderazgo, me gustaría compartir algo que me llamó mucho la atención la primera vez que lo ví.

¿Qué es un líder extraordinario?

Como líderes, todos tenemos uno o varios talentos que desarrollamos, más o menos, en función de muchos factores: La libertad que tengamos para desempeñarnos, el tipo de trabajo y la autonomía, la posibilidad de tomar decisiones, el entorno profesional, etc…. Cuando analizamos perfiles conductuales de directivos, competencias, o cualquier otro elemento que midamos, es muy habitual que se vayan los ojos a los que están más bajos. Parece como si se sintieran mal por no tener todos nivelados, al menos, a la mitad. Cuando vemos métrica de competencias, muchos de ellos respiran más aliviados cuando ven todas las calificaciones en la media, que si vieran un par de ellas por debajo de los estándares, aunque en otro par de ellas sean buenísimos.

En estos años aprendí sobre esta nueva forma de entender el liderazgo. Quien es bueno en algo, trabaja denodadamente para ser mejor, para ser excelente en esa competencia. Y por el contrario, a aquellas competencias en las que se está mas abajo, salvo que sean críticas para su desempeño diario, no se les presta atención. El concepto del líder extraordinario persigue ser reconocido por ser el mejor en algo, por ser un especialista reconocido, en lugar de un mediocre generalista que no es bueno en nada. De ese modo, el esfuerzo que ahorras dejando de trabajar áreas de mejora en umbrales bajos que no te van a servir de mucho, es el que empeñas en ser brillante en aquello que ya eres bueno. ¿No es un interesante cambio de paradigma?

Entrenar

Y como siempre decimos, el trabajo es lo único que lleva a resultados. Y a veces, como directivo, no encuentras ese entrenador personal que te ayude con tus retos. No sabes cómo hacerlo, dónde poner el foco, cómo encontrar qué hacer para mejorar…. Ahí es donde los ayudamos con nuestros equipos de Coaches certificados y con nuestros programas.

¡Buena semana!

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