10 pasos para crear un equipo de alto rendimiento

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Cuando escribí “Tiempo para Decidir” (Empresa Activa, Madrid, 2009) en las impersonales salas de espera de los aeropuertos, no imaginaba que esas letras cambiarían, de alguna manera, mi vida. Tan sólo trataba de entretenerme, de mitigar las largas horas de espera en soledad, sin laptops, Ipads, celulares con redes sociales… Un puñado de hojas en blanco, y varios bolígrafos, bastaron para ir tomando notas de las experiencias que el deporte me había brindado, y que creía que podían ayudar a alguna persona, para conformar equipos de alto rendimiento en su empresa. Pensaba en los personajes como estereotipos de las corporaciones, y así fueron tomando vida, y acabaron con personalidad propia. De eso hace ahora diez años.

Una de las cosas que descubrí en el camino es que había líderes naturales, personas a las que ser seguidos por otros no les costaba nada; y otras a las que por mucho mando que se les diera, por muchos cargos que tuvieran, por muy alto que gritaran, nunca serían líderes para su gente. Serían sólo jefes, y muchos, de los malos. Pero al tiempo entendí que las competencias se entrenan, y que estos malos jefes podrían acercarse de a poco al concepto del liderazgo si desarrollaban algunas competencias desde la humildad del que no sabe, desde la generosidad del que está dispuesto a compartir su vulnerabilidad y aprender.

Descubrí en el camino que había personas a las que ser seguidos por otros no les costaba nada Clic para tuitear

Doce años antes había dado mi primer programa de formación a líderes. Aquel era para conocer herramientas técnicas, pero de ahí siguieron otros de habilidades, un buen puñado de escuelas de negocios…  En este tiempo he aprendido que sólo los mejores líderes se toman la molestia de seguir aprendiendo, de seguir actualizándose, de tomar conciencia y de mejorar.  

Por ellos sigo hoy ayudando, desde mi firma de consultoría, a directivos de primer nivel a ser mejores; y a los que ya están en el camino, a reducir el tiempo y el esfuerzo para conseguirlo.

En este tiempo he ido aprendiendo de ellos y dando forma a algunas teorías, he ido encontrando herramientas que sirven, validando modelos en los que creo, y divulgando todo esto en diversas publicaciones, radio y tv, blogs…  A veces recupero algunas piezas que me han ayudado, y que también lo han hecho a algunos de los directivos exitosos con los que he trabajado.

Hoy comparto este decálogo para ayudar a construir equipos de alto rendimiento con una buena base, desde el principio, con buenos cimientos. Confío en que os sea de utilidad a vosotros o a vuestros líderes.

¡Buena semana!

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