¿Procrastinas?

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Aplazar las tareas complejas, aquellas que nos dan pereza, que nos resultan difíciles o incómodas, ahora tiene un nombre: Procrastinar. Resulta que eso que es tan nuestro, que nos lleva a estudiar el día antes en el examen, a hacer la declaración de impuestos la tarde anterior al fin del plazo, o a preparar el informe clave para presentar a la empresa la misma mañana de madrugada, tiene un nombre rimbombante. Lo que antes era postergar, ahora se llama Procrastinar.

Pero, ¿por qué postergamos nuestras obligaciones, nuestras decisiones, nuestras tareas cotidianas en definitiva? Según algunos estudios, hay tres razones fundamentales que conforman el ABC de la procrastinación:

A.- La parálisis por el análisis. Hoy en día hay tanta información disponible que en ocasiones la postergación viene dada por la incapacidad de determinar un diagnóstico confiable, y con ello un plan de acción que llevar a cabo.

B.- Por exceso de tareas. La abultada carga de trabajo que tienen a menudo los directivos, nos mete en una rueda de la que no es fácil bajar, ni siquiera para afilar el hacha, siguiendo el sabio ejemplo del séptimo habito de Stephen Covey.

C.- Por miedo al fracaso. No hacemos las cosas porque creemos que nos van a salir mal, que no vamos a estar a la altura, que es una tarea compleja o laboriosa, en la que lo mejor es no embarcarse.

¿Qué podemos hacer para vencer estas circunstancias y tomar “el toro por los cuernos”?

Apunto media docena de sencillos pasos que pueden ayudarnos:

1.- Define bien el punto de partida y la meta. 
Tomar consciencia de dónde estoy y dónde quiero llegar, saber con lo que cuento y cuán lejos está el destino, nos ayuda a dimensionar correctamente el esfuerzo que hemos de hacer y nos ayuda a dar el siguiente paso. 

2.- Planifica el camino… y disfruta de él. 
Al igual que en la vida civil, el premio no es la meta, el premio se encuentra en el camino. Planificar bien la ruta, armar un plan de trabajo con el conjunto de tareas que me harán lograr la cima, supone buena parte del éxito. Edurne Pasabán, la experimentada alpinista española, dice que subir un “ochomil” no tiene dificultad. Se trata de dar un paso, y luego otro, y luego otro… Y disfrutar de lo que se aprende en el viaje…

3.- Comprométete contigo.. y con otros. 
Vas a tener tentaciones de abandonar, de dejarlo. Eso es humano. Pasa siempre. Si el único que conoce el reto en el que está inmerso eres tú mismo, tendrás más posibilidades de “hacerte trampas” e incluso de abandonar, que si te comprometes con otros. Ese suele ser un estímulo añadido para no dejar la tarea a medias. Yo acabé mi segundo libro a tiempo, a pesar de infinidad de dificultades, gracias a que me comprometí con la Coach con la que yo me estaba certificando a que lo terminaría. No fue ella, fui yo el que lo acabé, es verdad, pero el compromiso con otros supone siempre un estímulo mayor. 

4.- Celebra los pequeños logros.  
La consecución de pequeñas metas ayuda a continuar, a no bajar la guardia. Celebrar estos pequeños hitos forma parte del reconocimiento del trabajo bien hecho y le ayudará con el esfuerzo al enfrentarse al siguiente escalón. Dicen que comerse un elefante es difícil, a no ser que usted lo trocee en pequeñas partes y establezca un plan. Celebrar un cuarto del camino, la mitad o las tres cuartas partes del reto, le ayudará a ver lo recorrido y hacer más llevadero el resto. 

5.- Se generoso con el esfuerzo, date un buen premio.
Te lo mereces. El reto era duro y lo conseguiste. No escatimes, prémiate como lo harías con otros. Date un buen homenaje. Siéntete orgulloso de ti mismo y correspóndete como te mereces. 

6.- Y ahora que lo has conseguido, busca nuevos retos. 
Haber conseguido un reto difícil es un primer paso. El camino está lleno de ellos. Toma algo de oxígeno y piensa en el siguiente. Aprovecha el impulso; el hábito que has interiorizado te ayudará a continuar. 

De todo esto estuvimos hablando este fin de semana con un grupo de directivos de una importante cadena hotelera en Bávaro. Por el interés con el que han abordado este asunto, y por el clima de colaboración que existe entre ellos, estoy seguro que sus resultados al respecto van a mejorar sustancialmente. 

Ellos se pararon a afilar su hacha, ¿y tú?

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