¿Es la creatividad la clave para salir de esta situación?

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Va a hacer ahora veinte años que gané mi primer premio de innovación. 

En esa época trabajaba en una oficina bancaria, y una de nuestras mejores clientes me traía cada sábado sus extractos de “fondos de inversión”, un producto de ahorro colectivo que se liquida a diario, para que le ayudara a entenderlos. El problema es que la señora tenía varias modalidades y recibía un documento por cada uno de los fondos, y no era capaz de entender nada. Además, toda las semanas tenía que sumar las cantidades para saber el balance que tenía. Me acordé de un profesor que tuve en ICADE, que nos repetía como una letanía: “Innovar no es inventar cosas extraordinarias, sino resolver problemas cotidianos con soluciones sencillas”. Pensé entonces que a alguien ya se le habría ocurrido, pero que como banco debíamos preparar un informe que aliviara esta tarea a los clientes. Mandé al concurso de iniciativas trimestral esta propuesta y un mes más tarde me dijeron que mi idea era brillante, que se llevaría a cabo, y que me daban el primer premio. El Banco feliz, la cliente también y yo encantado: todo por semejante simpleza. Luego le cogí el gusto y vinieron otros premios más…


A veces, la idea más absurda puede ser la más útil. La conexión entre dos cosas antes no imaginada, puede dar con un producto revolucionario: ¿No has sentido alguna vez el deseo de imprimir una foto tomada en el iphone para regalar a alguien? Aquí tienes la solución  ¿Y proyectarla en una pared como si se tratara de diapositivas? Mira otro buen invento


Las soluciones son muy ingeniosas, pero también las hay menos elaboradas y resuelven problemas que aún no tenemos, lo cual las hace más atractivas. El iphone 5 no ha hecho más que salir, y ya hay unas personas que han pensado en un cargador de emergencia de distintos colores, para cuando tu iphone 5 se quede sin batería. Mira esto 

Hasta la forma en que estos tipos han conseguido los fondos para sacar adelante sus proyectos, es verdaderamente novedosa. Se llama crowfunding, una revolucionaria manera de conseguir microaportaciones a cambio de “gestos de preferencia” con el “donante” . Os dejo una nota con lo que es de la Wiki en español y la Wiki original . Le tengo que agradecer a Gianni dal Mas que nos hablara de muchas de estas cosas en una interesante conversación que tuvimos esta semana.

Vivo en un país emprendedor por naturaleza. Aquí cada día se abren negocios divertidos, ingeniosos, insospechados… Los propios “colmados” son tiendas de conveniencia que tienen una importante carga de emprendimiento, por cuanto han de manejar compras, ventas, operaciones (todos cuentan con servicio de delivery que te lleva las cosas al domicilio), logística de aprovisionamiento, … 

Nací en un país en el que se inventó la boina, el botijo, el futbolín, la fregona o el chupa chups. De allí salieron unos alocados marinos que pretendían encontrar las indias por el lado contrario, y se toparon con bellas tierras y hospitalarios habitantes. Hoy sigue siendo una referencia mundial para muchos avances en el extranjero, como dice este video

Si estamos de acuerdo, por tanto, en que la creatividad no es más que una forma de encontrar soluciones sencillas que resuelvan problemas cotidianos, y que vivimos rodeados de personas que podrían usar la imaginación como forma de vida, ¿Qué nos falta para encontrar esas soluciones sencillas? ¿Qué nos falta para ser más imaginativos? ¿Cómo podríamos usar la imaginación para salir adelante? ¿Qué cosas nuevas podemos hacer para solucionar nuestros problemas? ¿Por qué no las estamos haciendo? ¿Qué está fallando?

Vayamos al origen, a la educación, a la escuela. Hace ya algún tiempo vi este video de Sir Ken Robinson  que habla de que en la escuela se mata la creatividad. Si no tienes ahora diecinueve minutos, merece la pena que lo dejes en favoritos y lo veas luego. Partiendo de esa base, si en la escuela nos eliminan muchos de los conceptos que estimulan la creatividad en las personas, no nos queda otra que reconstruirlos, que recuperar esa confianza en la capacidad de crear, lo que David Kelley llama la “confianza creativa” .

Crear, hacer algo que antes no existía, supone dejar un legado; da igual que se trate de escritura, pintura, música, edificios, leyes… Cualquier cosa que se crea tiene valor en sí misma. Y si ya tiene utilidad para las personas que nos rodean, ni te cuento. 

En estos tiempos que vivimos, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento, como decía Einstein. Por eso, más que en la queja permanente, deberíamos estar en juntar esfuerzos, en sumar talentos, en volver a encontrar esa innovación que nos hizo grandes como pueblos, que nos permitió avanzar como civilización. Tenemos que canalizar nuestra energías en estimular ese espíritu inconformista e imaginativo que está detrás de todo lo que he hablado en el post. No podemos permitirnos emplear un sólo segundo más en andar demandando algo que nos prometieron, pero que nunca fue nuestro. Lo que no hagamos por nosotros mismos, no va a haber nadie que lo haga. Es así, y quien crea que el político de turno, de tal o cual signo, se lo va a conseguir, va dado. 

Señoras, señores, ¡manos a la obra!. El futuro está en nuestra mano. Lo construimos nosotros. Cada uno el suyo… 

Buena semana

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