Cuando trabajas con egoístas

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En un mundo en el que los resultados, la inmediatez del éxito requerido, lo que algunos llaman la “performance”, son la tendencia predominante, lo que tenemos es el mejor caldo de cultivo para los egoístas.

Igual que en el deporte, si a una persona le mides sólo por los goles que mete, se empeñará en meterlos, y no verá a ningún compañero al que pasar, por mejor ubicado que esté que él mismo. Si le mides por los puntos que mete en basket, hará lo propio.

Eso nos va configurando como sociedades tremendamente competitivas, pero también como individuos un tanto egoístas.

¿Qué ganan?

He convivido con profesionales que son capaces de atropellar a un compañero en una reunión con tal de quedar bien, gente que se apropia de las ideas de otros para lo mismo, gente que no tiene reparos en desacreditar a compañeros con tal de flotar como el aceite. Obsérvese que digo “flotar” porque muchos de ellos tristemente sólo obtienen como retorno con estas actividades “mantenerse” en su mediocre mundo. Entendería que si sacaran un ascenso, una promoción, un premio, pudieran anteponer su ambición, y usar cuantos elementos estuvieran a su alcance, por poco éticos y legítimos que me parecieran. No lo compartiría nunca, pero si llegan a perseguir obtener ganancias, todavía podría entender el racional de hacerlo. Pero lo triste es que muchas veces son capaces de hundir a otros, sólo por seguir manteniéndose con el agua al cuello.

[Tweet «#Triste cómo algunos son capaces de hundir a otros sólo por #mantenerse con el agua al cuello»]

De usted depende

¿Que hay gente generosa? Si, afortunadamente, claro. Hasta en tiempos difíciles encuentras gente que apoya, que entre sus valores está ayudar a otros antes de ponerse a salvo. Pero son los menos. Por eso son elementos tan preciados en las empresas. Aquellos que sirven de soporte a otros, que generan buen clima por donde pasan, que ayudan a elevar la moral a quienes la tienen por los suelos, son hoy casi piezas de museo, pero indudablemente reportan beneficios no siempre suficientemente valorados por las empresas.

Si usted genera egoístas en las empresas, la compañía tendrá ese sabor. Y la competencia no tardará en darse cuenta, pero también sus clientes, y seguro que sus proveedores, a quienes estrujará sin remordimientos con tal de mejorar sus resultados. Y ¿cuánto recorrido cree que tienen estas actitudes? ¿por cuánto tiempo cree que podrá mantenerlas? ¿cuánto tiempo cree que sus accionistas tardarán en darse cuenta de que estas dinámicas no son buenas para la pervivencia de su empresa?

[Tweet «Si la #empresa genera #egoístas la compañía tendrá ese sabor»]

Cuide a su gente

Además de mirarse al ombligo, hoy los buenos líderes han de velar por el difícil equilibrio y bienestar de sus stakeholders. ¿De sus accionistas? Obvio. Esos los primeros. Pero sin dejar de poner un ojo en los competidores, con los que en algún caso le será más provechoso colaborar que sólo competir a muerte. ¿Con sus proveedores? También. Cuánto más les apoye, especialmente si son pequeños, cuánto más les ayude a crecer, más fieles le serán y mejor servicio le prestarán.

Y los más importantes: sus colaboradores. Hágalos sentir únicos, ayúdeles a desarrollarse, ponga en valor sus virtudes y ayúdeles con sus carencias, y tendrá personas fieles y confiables en el tiempo. Exprímales y se habrá ganado a pulso que sólo unos pocos quieran trabajar para usted.

Buena semana!

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