The Betari Box

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¡Qué bien sienta ganar! Tenía esta frase escrita al acabar el tercer cuarto y tuve la tentación de quitarla al oírsela a Iturriaga en la tele para evitar repetirme. Finalmente no la he quitado sino que la he puesto al principio. Es que sienta muy bien. Es muy bueno para todos. Para los jugadores, para los aficionados, para el equipo técnico… Ganar siempre es bueno, pero con el inicio del campeonato que hemos tenido, era la única posibilidad de seguir, y de hacerlo con confianza.

En las empresas, en los equipos de trabajo, lleven la ropa que lleven, la base emocional del equipo está directamente relacionada con el resultado final. Por eso estos días de atrás me he mostrado más preocupado con el estado de ánimo, con la forma de actuar, de gesticular, de sentirse, de los jugadores y el técnico. Hay un lenguaje no verbal que no es bueno para las organizaciones, que surge sólo cuando la gente no está a gusto. En management se estudia un modelo que se conoce como Betari Box, que trata de explicar la influencia que tiene la actitud frente al comportamiento. De uno mismo y de los otros. El diagrama vendría a ser este.

El modelo viene a decir que mi Actitud afecta directamente a mi Comportamiento (Behaviour). Éste, afecta inmediatamente a la actitud que los otros tienen conmigo, e inmediatamente afecta a su conducta, que al ser observada por mí de nuevo, afecta en mi actitud para con él. Es un bucle cerrado que se retroalimenta. No hay manera de salir de él sin voluntad de hacerlo. No hay fisuras. No hay solución. El Betari Box nos enseña pues que:

Our attitude + our behaviour
determines customer satisfaction

O lo que es lo mismo, que sesudos señores han dicho que nuestra actitud y nuestro comportamiento determina la satisfacción de nuestro cliente. Lo novedoso es que no habla para nada de la satisfacción del cliente con el producto final que ha comprado, ni con la calidad del servicio que ha recibido. Esto pasaría a un segundo plano, de tal modo que un cliente puede haber comprado el mejor artículo a un vendedor mal encarado, y su satisfacción final será mala. Ya, pero el artículo es inmejorable, dirían algunos. Sí, pero no estoy contento.

Una buena noticia. Ese bucle se rompe tan sólo con cambiar de actitud. Porque de ese modo, mi actitud puesta en positivo, afectaría a mi comportamiento que mejoraría inmediatamente y así sería percibido por el otro, quien inmediatamente tendría una mejor actitud y su comportamiento hacia mí sería radicalmente distinto. Habríamos conseguido pasar de un círculo vicioso a un círculo virtuoso.

Y eso es lo que creo que le ha pasado a nuestro equipo de basket. Sólo con mejorar su actitud en el campo, su comportamiento ha cambiado, y anteayer fue capaz de hacer un segundo y un tercer cuarto de antología, hoy ha sido capaz de endosar una severa derrota al anfitrión, Polonia… Con eso la actitud de la prensa, del aficionado, del vecino del primero de enfrente ha cambiado. Y con ello el comportamiento: ¡Qué pocos le criticamos ya hoy! Y esto se velve a favor de los jugadores que lo entienden, lo valoran y son capaces de jugar con mucha menos presión.

Francia nos espera. Espera al vigente campeón del mundo y subcampeón europeo y olímpico. Francia espera a un Rudy que se tira (y mete) hasta las zapatillas, a un Navarro que hoy ha vuelto loco literalmente a su defensor, a un Pau potente, demoledor, a un Marc trabajador, a un Reyes como un colosal y soberbio reboteador… ¿Ha cambiado o no ha cambiado la actitud del equipo? Yo creo que hasta Scariolo ordena menos jugadas desde la bandas…

¡Ánimo chicos! Mañana cenaremos bien. Francia bien vale una cena.

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