¿Aportas una solución? o sólo formas parte del problema

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De esta manera solía acabar un buen amigo mío con los chismes de pasillo y con los cenizos que se pasan el día quejándose de lo que hay y lo que se hace, vaticinando siempre malos presagios, en lugar de sentarse a pensar y proponer soluciones. Que hay cosas mal en las compañías es un hecho. Que nada es perfecto es otro. Que nada se arregla con la queja lastimera, el más cierto para mí. Y eso lo vemos en todos los lugares: en la vida de las empresas, en las familias, en la sociedad civil en general y lamentablemente en el mundo de la política. Decir lo que está mal es fácil. Encontrar soluciones, no tanto. 

Por eso hay personas que ante un problema prefieren encontrar al culpable antes de pensar en qué hacer para arreglar la situación. Uno de los primeros jefes que tuve se empeñaba en encontrar al culpable antes que ponerse manos a la obra para encontrar soluciones e implementarlas. Definitivamente es más fácil abroncar a quién derramo el vaso en lugar de pensar en cómo quitar la mancha.

Encontrar soluciones a los problemas, una de las facultades más codiciadas en los directivos.  Y es que no es sencillo. Ante un problema raramente hay una única solución. En la duda de cuál será la mejor se prolongan los tiempos, y con ello crecen las dudas y las incertidumbres, y llega el análisis, y luego más datos, y luego más análisis, y con él la parálisis. Es en ese miedo a decidir en donde las compañías pierden tanto dinero, en donde dejan pasar buenas oportunidades. Y toda esta “decidofobia”, término que oí por primera vez a mis socios de Sendera, hoy integrados en el equipo de Nexe, se da por la incapacidad de los gestores de confiar en sus gentes. 

En este lado del globo en el que trabajo ya desde hace un tiempo se acuñó el término empowerment, como una excelente solución para que las personas asuman como suyos los retos y tengan las herramientas y la libertad para decidir. Por que esa fobia a decidir no viene de abajo, sino de quienes no permiten a las personas explotar todo su potencial y que el talento aflore. Hoy, más que nunca, una compañía no puede tener un “equipo de obedecedores” en lugar de una “multitud de solucionadores”.  Ese es el reto del futuro. Las generaciones que nos siguen obedecen mal, pero afortunadamente tienen buenas soluciones, más imaginativas e interesantes que a lo mejor las planteadas en la mesa. Y ellos son los que van a dirigir este mundo en adelante, así que más nos vale empezar a  escucharlos pronto. Son la generación que yo llamo “Super Mario”, aunque bien se podrían llamar “Assassin´s Creed” o “League of Legends”. Personas que en lo virtual son capaces de tomar cientos de decisiones en un juego en minutos, que les lleva al éxito o a la derrota. Y se entrenan en ello cada día, sin saberlo. Y arriesgan (nada porque es un juego), pero les va la vida (virtual) en cada una de las decisiones. Y ese entrenamiento, como el que tiene un piloto en un simulador de aviones, es el que le permitirá estar en forma para tomar mejores decisiones en tiempo record, en su vida profesional.

Se acabó el tiempo de la queja y el reclamo. Estamos ante la era de las soluciones. ¿Y tú? ¿Aportas soluciones? O sólo formas parte del problema…

Buena semana 
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