Trabajar en remoto

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No hay sesión de trabajo con directivos, conferencia o evento en que participe, donde no me pregunten por el teletrabajo, home office o remote job, como forma eficiente, o no, de trabajar.

Mi primera impresión es siempre la misma: ¿es que tenemos acaso opción de escaparnos a una tendencia que ha llegado para quedarse? Cada día más empresas grandes, medianas y pequeñas están convenciéndose. Desde luego los autónomos, freelance o micro-empresarios lo tienen claro: Esta es una tendencia que ya no tiene vuelta atrás. Con sus ventajas e inconvenientes, hay un antes y un después.

Funciona

Hace unos años leí un informe sobre el experimento que llevaron a cabo el operador turístico chino Ctrip y Stanford, enviando personas de su call center a trabajar a casa. Tras unos meses descubrieron que eran más productivos y más eficientes que sus pares que se habían quedado en la oficina. ¿Las razones? Se entretenían menos, trabajaban más y mejor, porque empezaban frescos el día, sin tener que emplear hora y media hasta el trabajo, se ausentaron menos, se enfermaron menos, no tenían interrupciones, se concentraban mejor en el silencio de su casa que en el barullo de la oficina…. Para la empresa obviamente reducía el gasto en oficinas, energía y absentismo laboral. Y además incrementaba la productividad… ¿Son suficientes razones para, al menos, intentarlo? Definitivamente sí. Un buen número para ambas partes.

En dpersonas, las personas cuentan con la total confianza de la dirección, y administran su libertad como el bien más preciado que saben que en pocos sitios tienen Clic para tuitear

Lo confirmo

Desde que dpersonas creció, hoy tenemos cinco personas, además de mí, trabajando en esta modalidad. Karla y Brenda viven y trabajan en Cancún, Ruth lo hace desde Tampa en Florida, Sacha está en Bogotá y Fernanda nos ayuda desde Ciudad de México. Todos ellos lo hacen en remoto, donde quieren y como quieren. Todos sabemos cual es nuestro rol, lo que tenemos que hacer, cómo aportamos valor al proyecto. Cada uno tiene su tarea, su cometido, su tiempo de ejecución, y lo que hacer en caso de que algo falle. Todos son responsables de sus tareas y las cumplen a la perfección. Todos deciden cómo, cuándo, dónde y con quien trabajan. En definitiva, todos administramos nuestro tiempo y nuestro trabajo. Y el resultado no puede ser más gratificante.

Ellos saben que cuentan con la total confianza de la dirección, y administran su libertad como el bien más preciado que saben que en pocos sitios tienen. Todos conciliamos nuestras responsabilidades familiares como padres, e incluso como hijos. No hay discusión. A cambio entregan todo cuando hay que hacerlo. Da igual que sea sábado, domingo, de día o de noche. Cuando hay algo importante, todos estamos a una.

Soledad

Mucho se ha hablado de la soledad de trabajar en casa. Nosotros lo suplimos con conferencias frecuentes, con llamadas de check-up, con reuniones físicas cuando coincidimos en alguna de las ciudades, con conversaciones continuas colaborativas en chats que hemos montado en los que la información fluye… Muchos no trabajamos siempre desde casa, sino que en ocasiones nos juntamos con otros en lugares de coworking.

Eso sí, hemos pasado del control de la productividad desde la hora nalga, al proyecto, a la tarea concreta. Y hasta que no la acabamos, no “nos vamos”. Y si la acabamos antes, pues a por otra.

Si quieres que te ayudemos a reflexionar sobre cómo hacerlo en tu empresa, con quiénes y qué cosas cuidar, no dudes en escribirnos a info@dpersonas.com y te llamamos.

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