¿Vives como piensas?

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Fin de año, tiempo de repaso del que se fue y proyectos para el que llega. Tiempo de reflexión, de recuerdo de aciertos y aprendizajes. Desconozco el motivo por el que tomamos estos días para hacerlo. Al fin y al cabo podríamos hacerlo en cualquier otro momento del año, pero aprovechamos que cambia el último dígito del año para hacerlo.

Sea como fuere, tiempo de saber si estamos viviendo como pensamos o no, y si esto último nos incomoda, qué es lo que podemos hacer diferente en este año que comienza para conseguirlo. Y para empezar, nada mejor que hacernos algunas preguntas:

  • ¿Qué te gusta hacer que no estés haciendo ahora? 
  • ¿Qué sabes hacer bien?
  • ¿Con qué te diviertes?
  • ¿Cómo puedes monetizarlo?
  • ¿Qué necesitas para conseguir las cosas anteriores?
  • ¿Qué tienes que hacer para conseguir lo que necesitas?
  • ¿Cómo sabrás que lo has conseguido?
  • ¿Cómo vas a hacer para mantenerlo?

Éstas y otras son las que puedes hacerte entre cenas y celebraciones estos días. Hay muchas más pero, te hagas las que te hagas, te recomiendo que tengas papel y lápiz a mano. Se trata de que acabes este momento de reflexión con un sencillo pero concreto plan de acción, recogiendo las cosas que vas a poner en marcha o hacer de manera distinta para conseguir los cambios que esperas, con sus fechas o momentos en el año. Sólo cuando ponemos acciones a nuestros pensamientos, abandonamos los sueños para abrazarnos a nuestros propósitos. 

Después de los años albergo una buena colección de sueños inalcanzados anclados a excusas, peregrinas justificaciones y lamentables quejas sobre porqué no se pudieron llevar a cabo. Afortunadamente me impulsan muchos otros sueños que se han llegado a cumplir sólo poniendo empeño, pasión, trabajo duro y constancia. Estos últimos son los que me ayudan a retomar los viejos no cumplidos y a formular nuevos. Mi amigo Pablo Herrero me recordaba estos días una frase que había vuelto a oír hacía poco que dice: “Se es joven mientras se tiene un proyecto”. Y es verdad. El polifacético Albert Schweitzer decía que «Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma” No puedo estar más de acuerdo.

Tiempo de reflexionar, de volver a redibujar el futuro, de mirar hacia delante sin contar con el pasado salvo para recrearnos en el aprendizaje que nos dejó. Tiempo de explorar nuevas cosas, de ver el mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse a los demás, encontrarse y sentir. Como continuaba el lema de la revista LIFE en “La vida secreta de Walter Mitty”: Ese es el propósito de la vida.

Buen año 2016 a todos aquellos que seguís estas líneas. Gracias por hacerlo. Me siento honrado y feliz de recibir en el blog www.raulcastro.es casi 4.000 visitas al mes, y sólo eso es lo que me anima a continuar desde hace 8 años que lo alimento.

Permitidme que acabe este año con el bueno de Schweitzer de nuevo para mostrar mi principal propósito para 2016: 

“El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si te gusta lo que estás haciendo, serás exitoso.” 


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