Sobre ganar y aprender

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Si no dijera que lo de hoy ha sido una profunda decepción no estaría siendo sincero. Después de tantos años deseando que mi ciudad albergue unos juegos olímpicos, por tercera vez nos hemos quedado fuera. 

Lo primero es felicitar a Tokyo, que ha sabido poner en escena la modernidad, un espectacular presupuesto, y sobre todo, su capacidad de levantarse, de luchar. No hay discusión, Quedó primero en la ronda eliminatoria, ganó a Estambúl en la final, y es justo ganador. Enhorabuena.

Estos días de atrás he tenido el inmenso honor de participar en el XI Congreso de la Asociación Dominicana de Administradores de Gestión Humana (ADOARH). El lema del mismo este año ha sido: Gestión InteliGENTE: Liderazgo, Innovación y Cambio. 

Lo primero, aquí también, son las felicitaciones al equipo que ha hecho posible que haya salido todo de maravilla. Vilma Camilo de Gotz, la presidenta de este congreso, Patricia Cuevas, presidenta de Adoarh, Rosanna Hernando, quien ha asegurado una milimétrica y cuidadísima ejecución, Víctor José Herrera, Ivelisse, Nadín, y el resto de personas que me dejo, pero que han trabajado duro para que el congreso haya sido todo un éxito.

En estos días he tenido la oportunidad de compartir experiencias y conocimientos junto a diez reconocidos ponentes de países como Colombia, Chile, Uruguay, Argentina, Venezuela, España, Brasil, Estados Unidos y República Dominicana. Vaya por delante mi admiración por todos ellos. 

Hemos hablado de cultura verde, de música y empresa, de la siempre interesante sutileza en la gestión, del increíble modelo de gestión de la innovación de Google, de indicadores de valor, de antropología del liderazgo y sus genes, de la resiliencia organizacional… 

Precisamente de la resiliencia, de esa capacidad que tienen las personas, y por extensión las organizaciones, de reponerse de las derrotas y sacar partido de ellas, es de lo que hablaba con la venezolana Olga Bravo antes de su ponencia. Tokyo ha puesto en valor esa capacidad resiliente. Un terremoto, un tsunami, una central nuclear que estalla por los aires, todo ello en tres días… Dos años y medio después, las consecuencias están bajo control, el país se ha repuesto extraordinariamente, y se acaban de ganar el derecho de organizar los juegos olímpicos dentro de 7 años. ¿Mejor ejemplo posible?

Hoy Madrid no ha sabido enamorar a los miembros del COI para que nos eligieran para ser anfitriones. Se podría decir que hemos perdido, pero yo prefiero decir que hemos aprendido. Todas las derrotas traen enseñanzas, y esta no es diferente. Ahora queda pasar página, aprender de los errores y decidir si volvemos a presentarnos por cuarta vez o no. 

Y es que cuando hablamos en términos de deporte, a veces se gana, y otras veces se aprende.

Enhorabuena a Adoarh y a Tokyo y buena semana!!!!.


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