Me costó llegar…

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…pero ya estoy aquí. Hoy, cuando el mundo entero siente la pérdida de un genio, no me puedo resistir a dedicar unas notas a Steve Jobs. El destino quiso que su fatal pérdida coincidiera ayer con una conferencia que tenía que dar en ESADE, en Madrid. Hablé de lo que cuento en La Puerta Abierta: de resiliencia, de caer y levantarse, de reinventar el futuro, permitirnos soñar, ser capaces de reponernos de las caídas para empezar de nuevo. La referencia fue inevitable por el momento, pero también por la historia de superación del propio Steve. A estas alturas ya no habrá nadie que no haya visto o leído el discurso de Stanford. Yo mismo lo habré hecho una docena de veces. Ayer por la mañana fue lo primero que hice al conocer la triste noticia. Me parecen los 14 minutos más inspiradores que se han escrito jamás. 


Mi admiración viene de antes, de mi época de estudiante, en la que devoré “De Pepsi a Apple” varias veces. Era como la biblia del marketing. Era entender que John Sculley había sido capaz de cambiar el mercado maduro de las bebidas gaseosas para aplicarse en el marketing de la nueva era digital. El libro era eso, pero a mi me llamó siempre más la atención el profundo drama que había detrás: Sculley expulsó de la compañía a su fundador, un joven de 29 años, Jobs, que tenía que renacer de nuevo. Tiene su gracia que le echen a uno de la empresa que ha fundado cuando ésta ya es un icono. El ejemplo que nos deja es el de renacer y montar de 0 una nueva empresa, NeXT, que luego vendería a Apple para acabar regresando a su compañía. Pero en el camino montó también Pixar, que vendió en 7.000 millones de dólares años después a Disney. La referencia al coraje de caer y levantarse, siquiera anímicamente, me parece increíble.

Para entonces, mi hermano y mi cuñado, ya trasteaban con sus primeros Macintosh, aunque yo no entendía porqué aquellos ratones no tenían dos botones y no había botón de inicio, ni menú desplegable como el de Windows. “A eso le falta algo, eso no debe estar bien”, pensaba.

Hace unos años, un amigo me trajo un aparato que se llamaba Iphone desde Palo Alto, cuando aún nadie lo comercializaba aquí. Segunda en la frente. Aquel aparato pesaba mucho, y yo no le veía funcionalidades ni utilidad para mí. Mi hermano le ha dado un uso estupendo desde entonces.

Dicen que entrar en la “familia” de Apple es como entrar en una secta, y a la tercera fue la vencida. Me enganchó el Ipad que me regalaron mis compañeros cuando salí de mi anterior empresa. Este me llevó al Macbook, y ahora no me puedo desenganchar. 


Me gustaría decirle a Steve Jobs que he tardado en llegar, pero ya estoy aquí. Me parece increíble la capacidad que tienen de haber pensado en el que lo usa, en adelantarse al futuro, en construir un presente diferente: Gracias inmensas por haber hecho posible trabajar con estas excelentes herramientas.

Hace unos años vi este spot en el IESE, y desde entonces lo utilizo como un soplo de aire fresco en algunos cursos y conferencias. 

Con él os dejo esta semana. Con este pequeño homenaje a alguien que siempre peleó por construir un mundo diferente.




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