Las personas

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Lo primero que ha de hacer un entrenador o un directivo es atender a las personas. Se dice que las personas son el principal activo de una empresa. Todas las personas que sepan leer balances, sabrán que dentro del activo de una compañía están las instalaciones, los equipos, los inmuebles, pero no las personas. Contablemente las personas son consideradas como un “gasto” y ni siquiera son consideradas una inversión como podría ser un ordenador. Por tanto, yo no creo que se deba considerar a las personas como el principal activo en una empresa. Somos mucho más que eso. Las personas tenemos la capacidad de pensar creativamente y de tomar decisiones independientes basadas en metas comunes. No puedo estar más de acuerdo, sin embargo, con esta afirmación que encontré entre los valores corporativos de Guelbenzu, una bodega del norte de España: “Los empleados tardan pocas semanas en empezar a tratar a los clientes como la empresa les trata a ellos, al final lo que importa son las personas y no tanto las estrategias. Se debe de tratar igual de bien a los empleados como a los accionistas, ya que cada día ponen su corazón y su mente al servicio de la empresa. Y si no lo hacen la empresa no sobrevivirá en el tiempo” (más en http://www.guelbenzu.es/cultura/personas.htm).

Jim Collins, en su libro Good to Great maneja un concepto al que denomina “Primero quien” para demostrar la importancia de contar con las mejores personas en tu equipo. Para formar un buen equipo de baloncesto, de vendedores o de técnicos, es imprescindible rodearte de buena gente, de personas que vayan a colaborar, a sumar y no a restar. Atender a los factores humanos antes que a los profesionales propiamente dichos, va a ser un hecho diferencial cuando en el grupo, una vez constituido, surjan las primeras dificultades.

En una ocasión oí a un entrenador de fútbol hablar de las dificultades que tuvo con un gran jugador para conseguir simplemente que saludara. De hecho, todos le avisaron que era un chaval muy raro cuando lo pidió para el primer equipo. Aún así él lo eligió por encima de otros diciendo: “Es más fácil que me des un buen jugador y que intente hacerle buena persona, antes que me des una buena persona y pretendas que yo lo convierta en un buen futbolista”. Hoy, esa persona sigue siendo igual de rara y descortés con los medios y conflictivo con sus compañeros.

Y un último apunte. En una ocasión, tuve la oportunidad de hablar con el scouter para el sur de Europa de un equipo de la NBA. Él me hablaba de la importancia de conocer más de 500 aspectos de la vida de un jugador antes de decidir optar por él en el draft. Eso demuestra la importancia que estos equipos dan al aspecto humano por encima de cualquier otro. Sandalio Gómez, un profesor de Dirección de Personas en el IESE, suele decir: “Las personas deben constituir el centro de atención básico de la dirección de empresa, tanto en el ámbito individual, como en el social y colectivo”.

Acabo por donde empecé. Las personas no son el principal activo de una empresa. Las personas son lo más importante, sin distinción de cargos, jerarquías, ni posiciones dentro de ella. Sin las personas, sencillamente no hay nada.

© Raúl Castro
www.tiempoparadecidir.com
Noviembre 08

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