¿Hay vida después del éxito?

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Hace unos algunas semanas murió Yago Lamela, uno de nuestros mejores saltadores de triple salto y posteriormente de longitud. Al drama de que una persona muera sin haber llegado a los 40, se une la pérdida de un referente en el deporte de élite para muchos muchachos. Hoy, cuando el éxito se mide en millones de euros en algunas disciplinas deportivas, se valora más aún el esfuerzo de un chaval de Asturias con escasos recursos que consiguió ser medalla de plata en un mundial de atletismo y que mantuvo un record europeo por cerca de diez años.  La noticia nos dejó helados. Yo no le conocía, pero como me pasó con el caso de Jesús Rollán o Teófilo Benito, sentí una profunda tristeza.

Hace años que vengo trabajando en el desarrollo de talento en las organizaciones, en la formación de directivos, en la mejora del capital humano de las empresas. Lo he hecho dirigiendo equipos en una entidad financiera, desde mi propia consultora, desde una escuela de negocios y próximamente continuaré en ello en un nuevo e ilusionante reto en el que me estoy embarcando. Conozco muy bien también, por mi pasado como deportista, la cantidad de buenos valores que una persona que ha hecho deporte puede aportar al mundo de la empresa, aunque no necesariamente lleguen acompañados de rimbombantes títulos académicos.

Siempre he pensado que es una pena que estas personas no tengan mejores salidas profesionales. He luchado por que se les reconocieran estos valores y se les dieran más y mejores oportunidades. Mi primer libro incluso hablaba de ello. Es un tema que hay que resolver urgentemente. Facilitar el acceso a su “segunda vida” laboral debería estar entre las prioridades de las empresas sea cual fuere su naturaleza. Muchas de estas personas se dejan literalmente la vida por representar a nuestro país, dedican cientos de miles de horas para dar lo mejor de sí, y muchas veces caen en el olvido cuando los focos se apagan. Hay deportes en el que se lo pueden permitir, ya que por poco bien administrados que estén, tienen para pagar la luz de las siguientes tres generaciones. El drama está en los que no tienen esa suerte.

Hoy he leído que el COE ha presentado el gabinete de apoyo al deportista y me he alegrado de ello. Hace unos años conocí la oficina de atención al deportista del COE, en donde se integra esta nueva iniciativa, y me parece que es un acierto. No es igual alguien que está unos meses en un reality de TV que el que dio todo por su país y mejoró lo que había. A ambos les comienza una nueva vida cuando se apagan los focosA ambos les deja de sonar el móvil. Pero creo que con algunos de ellos la sociedad tiene una deuda que hay que pagar. Porque son ejemplo, porque nos ayudan a ser mejores, y porque tienen los valores que necesitamos.

Buena semana!!!!!
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