¿Es la vida cuestión de suerte?

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¿Hasta qué punto influye la suerte en la vida de las personas? ¿Qué culpa tiene la suerte o la mala suerte del buen o mal devenir de uno? ¿Podemos influir en la suerte? ¿Se puede ayudar a la suerte? ¿Podemos cambiarla? ¿Podemos dejar todo en sus manos? ¿Y en las de la mala suerte? ¿Hasta qué punto la suerte es determinista? ¿Y, determinante? De todo ello hablaba hace unos días con mi colega, el profesor y director del departamento de Finanzas de Barna Business SchoolFernando Barrero 

Tengo varias aproximaciones al tema que me gustaría compartir. Mientras escribí “La Puerta Abierta” mantuve de fondo la música de Fito y Fitipaldis cada día. Tenían una canción que me fascinaba y que decía: 

“Un día la suerte entró por mi ventana,
vino una noche y se fue una mañana,
quizá solamente me vino a enseñar,
qué viene y va…”

El título, “Viene y va”, recoge lo efímero de la suerte, lo pasajero que es su efecto para todo el mundo, y nos recuerda de ella: 

“Que todos pueden tener,
que nadie puede guardar…”

La suerte es así, caprichosa, efímera, pasajera, errática, aleatoria, democrática, fulibustera, canalla, generosa y terca. Como he dicho, escuchaba a Fito de fondo mientras escribía, igual para recordarme que el resultado tendría que ver, sólo, con la calidad de lo que hiciera y del esfuerzo realizado, y no con un golpe de suerte. Una de mis canciones favoritas del siguiente álbum decía: 

“Puedo escribir y no disimular,
es la ventaja de irse haciendo viejo,
no tengo nada para impresionar,
ni por fuera ni por dentro”.

La libertad del ser humano para elegir y la suerte. Las decisiones y el azar. Dos principios que, entremezclados, han marcado el destino de generaciones. Creo en “La Buena Suerte” de la que hablan Alex Rovira y Fernando Trías de Bes en el best seller del mismo nombre. Creo que lo que conocemos como “suerte” es donde se juntan la preparación con la oportunidad. Creo que para tener éxito, como decía Picasso,  “hace falta que cuando la musa llegue, te encuentre trabajando”. Creo en que, en cierto modo, cada uno se forja su propia suerte en función de las decisiones que va tomando. No creo en malas rachas, sino en decisiones no acertadas. 

Es cierto que de esos pensamientos se escapa el momento de nacer. No elegimos ni dónde ni cuándo nacemos, y por tanto es verdad que en la sociedad que vivimos, esos dos factores determinan en muchos casos la vida de las personas. Sin embargo, todos conocemos casos de personas que han crecido en entornos muy humildes, muy pobres y que ha tenido vidas muy ricas, y viceversa. Desde el momento en que tomamos nuestras propias decisiones, empezamos a definir nuestro presente, y con él, y de forma irremediable, nuestro futuro. 

Del mundo del deporte podemos extraer muchas enseñanzas de la gestión del azar, de la suerte. Al final, el balón ha de pasar por el aro en el caso del basket, la pelota ha de cruzar la línea de la portería en fútbol, y el viento no puede desviar la trayectoria de una flecha en tiro al arco. 

Con este corte de la película Match Point, dejo el debate servido para releer las preguntas del principio. 




Buena semana, disfrutadla, y no olvidéis lo que decía John Lennon: 

“La vida es aquello que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes”.


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