Cuando se pone pasión…

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…a lo que se hace, las cosas salen, por lo general, bien.

¿Cuánta pasión le pones a lo que haces? Estoy convencido que esta pregunta, y su respuesta, son un magnífico termómetro para evaluar el éxito en lo que entregas. Yo he tenido la oportunidad de comprobarlo en muchas ocasiones a lo largo de mi trayectoria profesional. Da igual el sector, da igual la actividad. Da igual que sea deporte, que sea enseñanza, o en la función directiva: Cuando se pone pasión a lo que se hace, las cosas salen, por lo general, bien.

El profesor de Claremont, Mihály Csíkszentmihályi, lo explica muy bien en su teoría “Fluir” de la que he hablado alguna vez en este Blog .  Si uno hace una tarea para la que no está del todo preparado, le asaltan las dudas, y con ello llegan síntomas alarmantes como la apatía, la preocupación, e incluso la ansiedad. ¿Qué se puede hacer para remediarlo?  Prepararse y hacer las cosas con pasión, entregando aquello que sabemos hacer, de la mejor manera posible, y con la mayor calidad. En un mundo tan cambiante y tan exigente, hay que prepararse doblemente.

De eso hablaba hace unos días en un programa en el que tuve el inmenso honor de participar en Santiago de los Caballeros. Compartimos un par de jornadas trabajando en temas de Inteligencia Emocional y la cosa salió bien por varios motivos:

1.- Porque nos gusta hacer bien lo que hacemos
2.- Porque intentamos cuidar todos los detalles
3.- Porque entregamos lo que sabemos hacer lo más honestamente posible
4.- Porque nos esmeramos en que el participante lo reconozca
5.- Porque en ese momento ya no hay vuelta atrás: El participante se suma a la experiencia y hace que esta sea única e irrepetible.

Afortunadamente eso nos pasa en casi todas las ocasiones. Es nuestra obligación, pero es, también, una satisfacción enorme.

Si se te para la pasión es como si se te parase el reloj: La vida sigue pasando a tu lado, participas de ella, pero pierdes la consciencia de lo mucho que te estás perdiendo. Y eso es aplicable en las relaciones con amigos, con pareja, en el trabajo, en los hobbies… Para mí la pasión, o la falta de ella, en lo que haces marca el éxito o el fracaso. 

Porque incluso las cosas que salen bien, sin haberle puesto un mínimo de cariño, no se disfrutan igual y creo que, además, el resultado tampoco será duradero.

Buena semana!!!!!

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