¿Sabemos comunicar?

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Sinceramente a veces no muy bien. Creo que uno de los mayores problemas entre las personas es la falta de comunicación o mantener una comunicación errónea. Cuantas veces las situaciones difíciles en una pareja, con la familia o en la empresa, se deben a que no hemos sabido explicarnos, no hemos entendido el mensaje o lo hemos interpretado subjetivamente, y eso nos ha llevado a sentir malestar o malentendidos en una relación, de la índole que sea.

Decir las cosas de manera correcta y practicar una buena escucha activa no son tareas fáciles. Mantener un diálogo sano y constructivo es la base fundamental para mantener una comunicación no tóxica. Hacer que el mensaje llegue sin fisuras, con el sentido que le queremos dar, aceptando y respetando que los otros tienen ideas diferentes a las nuestras, son algunas de las herramientas que podemos utilizar para que nuestra comunicación sea mas óptima. Quiero además añadir la importancia de aquello que no
decimos, la Comunicación no Verbal, que supone el 55% del peso del mensaje y que son los gestos, las posturas y miradas…y que, en las conversaciones de índole emocional, según el psicólogo Mehrabian, profesor emérito en UCLA y pionero en la investigación sobre comportamiento no verbal, destacó como dominante, de los tres canales de comunicación que estudió: la palabra, la voz y el lenguaje corporal.

Por tanto, tenemos que prestar atención a lo qué decimos y cómo lo decimos, el tono de voz, el ritmo, la entonación y lo que expresamos con nuestro cuerpo, ya que todo ello es lo que transmitimos a nuestro interlocutor. Algo que además me llamó la atención, cuando lo leí, fue el tema de los silencios, la importancia de las pausas, y como propician una habilidad para saber escuchar. Bien utilizadas nos sirven para captar la atención en un momento determinado de nuestra conversación. El silencio sustituye a las palabras y transmite significado, ya sea positivo o negativo, aunque también depende de las culturas. En la china y japonesa es algo muy positivo, en contraposición con la cultura occidental dónde ponemos el énfasis en la comunicación verbal, el silencio nos incomoda, lo evitamos y tendemos a llenar ese vacío. En cambio, cuando el silencio es más tolerable, denota que te permite escuchar mejor y pensar sobre lo que vas a responder.

Todo esto llevado al mundo empresarial no cambia. Un buen líder es aquel que es un excelente comunicador verbal y no verbal, conecta con las personas a nivel emocional, e inspiran a otros a que logren sus metas. Saben detectar fácilmente señales en las expresiones faciales y el lenguaje corporal de los otros, y lo utilizan para así ajustar su mensaje a sus colaboradores.

Según Travis Bradberry, uno de los mejores expertos de captación del talento del mundo, cuanto mayor nivel de expresividad en un líder, mayor éxito profesional, y cuanto más poderoso es su mensaje más confiable es. Enumera diez consejos para que eso sea así: conocer su audiencia, ser expertos en lenguaje corporal, ser honestos, auténticos, hablar con autoridad, hablar con los grupos como si fueran individuos, escuchar activamente, si cometen un error admitirlo inmediatamente, solicitar retroalimentación y ser proactivos.

Sin duda, ser sensibles a la hora de comunicar, dialogando con respeto y calma, siendo empático, expresando nuestras ideas, pero sin herir los sentimientos de los demás, debería ser nuestro principal objetivo a la hora de comunicarnos.

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