El valor de la diferencia

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Estos días estoy trabajando en un proyecto que está resultando apasionante con uno de los mejores hoteles de Cancún.  Y lo está siendo, no sólo por la voluntad de sus directivos de encontrar mejores formas de trabajar, sino por el interés genuino que están poniendo en las personas que componen los primeros niveles de decisión en la empresa.

Estamos en una fase inicial trabajando en identificar el perfil conductual de las personas, para ayudarles a gestionar su talento y desarrollar sus habilidades. Ni que decir tiene que sólo el hecho de tomarse la molestia de iniciar el programa, invertir tiempo y dinero, y dar a las personas el espacio para llevarlo a cabo, ya ha supuesto un cambio en la visión de la empresa por parte del equipo directivo con el que estamos trabajando.

Y lo mejor de todo es comprobar como un buen equipo es mucho más que la suma de sus habilidades individuales. Un equipo excelente ha de contar con la suma de sus voluntades, la determinada decisión de aportar desde sus diferencias, desde sus polarizadas formas de ver la organización, desde los distintos roles, pero todos aportando a una y creyendo en el proyecto, en los apasionantes retos que tienen por delante.
Estoy encontrando personas menos desenvueltas socialmente, que hacen un trabajo operativo excelente, sin el cual ni el mejor vendedor podría regalar un cuarto con alguna garantía de quedar bien. Gente apegada a normas y todo lo contario, personas a las que los altibajos del ritmo de trabajo le producen alergia y gente que se abraza a ellos, personas que empujan y personas a las que les gusta seguir…. Ahí está el éxito de una organización, en saber gestionar la diferencia como un activo invaluable, en saber obtener lo mejor de las capacidades de cada uno, en hacer que la gente lo brinde de forma voluntaria, entregue su milla extra sin preocuparse de que otros lo hagan, sólo por el placer de hacerlo. Eso me parece magia. Y si todas las organizaciones lo tuvieran, se acababan los problemas. El reto está en saber gestionar la diferencia, en encontrar valor en lo que cada miembro del equipo puede aportar.

Y eso es lo que me mueve, la satisfacción de ver cómo en la diferencia está el valor, cómo aprendiendo a sumar voluntades se camina de frente al éxito.

Estamos en el final de las principales ligas europeas de fútbol y baloncesto, los dos deportes más seguidos por esos lugares. En cualquier competición se va a poder comprobar cómo los equipos que van a ganar son los que han sabido encontrar el valor en cada uno de sus miembros, han contado con su generosidad, y han sabido ser superiores a ellos mismos cuando empezaron. Ese es el reto. Acabar siendo la mejor versión de uno mismo.

No es casualidad que cuando echamos a andar a dpersonas hace ahora un lustro, pusiéramos como “claim” “El valor está en el equipo”.

Buena semana!!!!
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