El miedo escénico

Share on linkedin
LinkedIn
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Hace unos días asistí al IV Foro Emilio Sánchez Vicario en la Ciudad de la Raqueta en Madrid, junto a mi buen amigo Pablo Herrero. 

Fue un encuentro distendido, con un formato de pregunta de asistentes-respuesta de invitados, arriesgado de gestionar, pero muy atractivo. Digo lo de atractivo no sólo por los invitados: Carlos Moyá y Miguel Bosé. Entre los dos invitados estaba el anfitrión, Emilio Sánchez Vicario. Con Emilio tengo el honor de compartir reuniones del Comité de Estrategia del CSBM en el IESE. Me parece un extraordinario profesional que ha sabido reinventarse, y hacer de la gestión de eventos, instalaciones  e instituciones de enseñanza deportiva, una magnífica manera de ganarse la vida ayudando a crecer a otros.


Hablaron del miedo escénico que se experimentaba tanto en un escenario como en una cancha de tenis. Miguel Bosé reconoció no haber sentido miedo, pero sí alguna vez ganas de salir corriendo. Carlos y Emilio subrayaron el respeto al contrario y al público, y el miedo, si acaso, a no meter la bola, a que se te pueda encoger el brazo, a olvidarte de cómo se da un golpe…. Fue una sucesión de vivencias muy entretenidas e interesantes.

La pregunta más repetida estuvo en torno a cómo gestionar el miedo. El miedo es bueno, nos salva la vida en muchas ocasiones a lo largo de nuestra existencia. Lo que hay que hacer es conseguir dominarlo, que no te impida hacer lo que quieres hacer. Una de mis frases favoritas dice que lo importante es pasar “Del miedo a perder, a perder el miedo”.

Os dejo con una leyenda india que resume perfectamente lo que, a mi juicio, hay que hacer con los miedos.

Un viejo Cherokee estaba hablándoles a sus nietos sobre la vida. Les dijo «Hay una batalla teniendo lugar en mi interior… es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego. El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad, la verdad y la fe.»


Miró a los niños y les dijo: «Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el de cualquier persona que viva.»

Los niños se quedaron pensando un momento y uno de los nietos le preguntó al abuelo «¿Y cuál de los dos lobos ganará?»

Y el anciano Cherokee respondió: «Ganará el lobo al que más alimentes«.



Share on linkedin
LinkedIn
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter

Más para leer

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *