El gran parque de atracciones que es el mundo

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Hace sólo unos meses hablaba con una persona de Colombia que conocí sobre la riqueza de vivir en diferentes lugares y conocer diferentes culturas. Él me explicaba que les hablaba a sus hijos de esto con un sencillo ejemplo: “Vuestro mundo será como un gran parque de atracciones. Tenéis una pulsera que os permite entrar en todas las atracciones que queráis. Ese es el mundo que os va a tocar vivir. Vosotros decidiréis si queréis estar siempre en la misma atracción, en el mismo país, o preferís ir cambiando para conocer mejor el parque que es el mundo”.
Me pareció una excelente manera de enseñar a los niños el poder que van a tener en sus manos si saben encontrar las mejores oportunidades allá donde se encuentren, si saben aprovechar las ventajas que traen consigo los cambios. Cuando uno se plantea cambiar, salir de su zona de confort, le asaltan las dudas. Aquí y en la China. Y no sólo las dudas. Con ellas llegan los miedos que nos atenazan, los vértigos, el temor ante lo desconocido. Eso es universal. Hay culturas más avanzadas en estos temas que asumen los cambios como algo natural, pero hay otras en las que moverse a doscientos kilómetros de casa es un drama. 

¿Se nos ha hecho el mundo pequeño de repente?

Hoy el mundo, como los parques de atracciones, se va haciendo cada vez más pequeño. Las distancias físicas se reducen con los aviones que tardan pocas horas en cruzar grandes océanos o los trenes de alta velocidad que enlazan países y devoran kilómetros. Pero nuestra otra realidad digital hace que las distancias simplemente no existan. Hoy mis hijos pueden estar jugando con amigos en Dubai, Tokyo o Costa Rica en tiempo real, mientras yo hablo con José Manuel en Perth, o Iñaki en Suiza u Odetta en Uruguay. 

Los cambios proporcionan vivencias intensas, y con ello llega el aprendizaje, las nuevas relaciones, y los amigos en todas las partes del globo. Gentes que como tú están fuera de su casa, que saben de las dificultades de la adaptación a nuevas culturas, que te entienden y te apoyan. Y de ahí nace la amistad con diferentes. Y cuando uno le coge el gusto a eso de cambiar, el mundo se acorta. Las distancias no son tantas. La promesa de nuevas experiencias, de nuevos retos por vivir, hacen que sigas ejercitando esa extraordinaria capacidad de adaptación que poseemos los seres humanos, y que se caigan las barreras.

Mañana comenzamos un nuevo cambio, hoy pasamos una nueva página. Nuestro mundo será más grande y el mapa más pequeño. 

Buena semana!


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