Del “know how” al “know who”

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La sociedad global del conocimiento está cambiando nuestra forma de hacer las cosas, nuestra forma de entender las relaciones, y nuestra forma de comprender nuestro pasado para entender nuestro presente y dibujar nuestro futuro. Eso es una realidad. Y además se ha instalado en nuestras vidas tan deprisa que no nos hemos dado cuenta apenas.

Una de las derivadas de estos cambios es la manera en que nos relacionamos con otras personas. Este tiempo nos está proporcionando unas herramientas que nos conectan, en tiempo real, con cualquier persona, en cualquier parte del mundo. De ahí la “globalidad” de la sociedad del conocimiento. 

Una prueba de ello en el mundo de los directivos es Linkedin. Yo me sumé a la herramienta gracias a Jaime Echegoyen, que era por entonces el CEO del Banco en el que ambos trabajábamos. Sería el verano de 2006 cuando recibí una invitación suya para conectar. Hoy, seis años y medio más tarde he alcanzado los 2.000 contactos en esta plataforma. Y lo mejor no es eso, sino que estos 2.000 contactos me permiten llegar a casi 13 millones de profesionales en todo el mundo. Según las estadísticas de la propia herramienta, hoy puedo llegar a casi 37.000 personas más que hace un par de días.  Se entenderá que esta es una plataforma inmejorable para el manejo de las relaciones profesionales. 

No sería justo si no citase a Jorge Zuazola en esto del uso de Linkedin. Un grupo de profesionales nos acercamos hace algún tiempo a conocer un training que organiza online para sacar provecho a esta herramienta. Hoy Jorge es un referente mundial, que sigue haciendo sus entrenamientos mientras ayuda a personas a estar conectados y apoyarse mutuamente. Si hay alguien convencido de que las relaciones son business, ese es Jorge.

Podría decirse que esto de la bondad de las relaciones no es nuevo. Y es verdad. Es de las cosas más viejas de la existencia del ser humano. Yo crecí con ello. Mi padre me repetía incesantemente esta frase mientras iba forjando mi futuro: “Tan importante como saber mucho, es conocer a mucha gente que sepa”. Y otra que decía “Hay que tener amigos hasta en el infierno, porque nunca se sabe”. Los beneficios de haberlo aprendido son incalculables. 

Hemos crecido en una época en la que contaba el yo, lo que valgo, lo que se, lo que he estudiado, el puesto que ocupo y mi valía profesional. Se hablaba del «know how», de lo que sé hacer, de mi experiencia. Hoy, cuando muchos pensamos que la experiencia ya no es “un grado”, cuando muchos de nosotros luchamos más por colaborar que por competir, cuando muchos creemos en sumar más que en dividir, es cuando estar bien relacionado vuelve a cobrar sentido. Ya no hay vuelta atrás. Hemos pasado del “know how” al “know who”. Porque hoy, más que nunca, tan importante como lo que eres o sabes, es a quien conoces.

Buena semana!!!!!!

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