Dar y recibir

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Una de las distinciones que se hacen en Coaching para definir mejor las cosas que sentimos o hacemos tiene que ver con el concepto Generosidad. Usualmente se define una persona generosa como una persona que actúa de alguna de estas maneras: con benevolencia, bondad, benignidad, humanidad, magnanimidad, grandeza, nobleza, abnegación, altruismo, desinterés, filantropía, beneficencia, dignidad, dadivosidad, desprendimiento, esplendidez, esplendor, largueza.

Generosidad, desprendimiento y esplendidez aluden, especialmente, a la cualidad de regalar o de convidar. Pero, ¿qué pasa con recibir? ¿No está siendo generoso el que recibe? ¿No está permitiendo al otro dar, sentirse bien? ¿No es también generoso el que sabe aceptar? Esto es una de los cambios de paradigmas más interesantes que se pueden experimentar como ser humano y el coaching lo ha sabido adoptar.

Me viene a la cabeza por mi actividad de estas últimas semanas en las que por un lado he estado dando algunas conferencias y sesiones de formación, y por otro lado recibiendo mis sesiones de certificación como coach y participando en una de las conferencias más increíblemente potentes y diferentes que haya visto.


En Santander hace unos días estuve participando en una mesa redonda en CESINE posterior a una conferencia en la que plasmé lo que de aprovechable tienen los valores del Baloncesto en el mundo de la empresa. Hoy, que en muchos casos nos encontramos con dificultades en las empresas, dificultades económicas y personales, dificultades simplemente para llegar a fin de mes, igual es momento de parar, tomarse ese Tiempo Muerto del que hablo en mi libro, y rehacer la estrategia. La situación no es como la del año pasado. No es como la de hace diez minutos. El mundo cambia, por tanto no nos sirven las mismas cosas que nos trajeron hasta aquí. Es tiempo de reflexionar, de recapacitar sobre cuáles son las nuevas estrategias que te han de llevar a donde quieres. Qué cosas has de hacer para llegar allí, y en qué tiempo. Algo asi como:
¿Qué quieres conseguir?
¿Qué te hace falta para conseguirlo?
¿Qué vas a hacer para conseguir esto que te hace falta?
Respondiendo a estas tres sencillas preguntas estaremos abriendo la puerta a nuestro personal plan de acción. Y si no, prueba con un buen coach. Hacemos de estas tres sencillas preguntas, de su observación y trabajo posterior, una extraordinaria labor de acompañamiento en el personal proceso para que el coachee alcance su reto, su visión, su sueño.
Porque de eso también hablaban Leila Navarro y Jose María Gasalla, autores entre otros de Confianza (Empresa Activa) en la conferencia-roadshow a la que tuve la oportunidad de asistir el pasado miércoles en ESADE. Increíble puesta en escena, mensaje muy concreto, muy bien enlazado, con conceptos sencillos, claros, potentes y machaconamente divertidos. Muy recomendable para aquellos que todavía no lo hayan visto. Me permito tomar prestada de las palabras de Leila algo que creo que puede ayudar a mucha gente. Ella venía a decir algo así como si de cada error se puede sacar una enseñanza, se puede aprender, la dicotomía diaria se podría resumir en: O acierto o aprendo. No fallo, no me equivoco. Aprendo inmediatamente del error cuando este se produce. Yo, como ella, disfruto cada día de lo que aprendo, por tanto hago este lema mío. Desde hoy, en cada cosa que haga, o Acertaré, o Aprenderé. Se acabó sufrir por los errores, se acabó la tortura de la equivocación, se acabó cargar con ella para siempre. Me quedo con lo aprendido. Gracias a ambos. Os dejo con un video promocional de su Roadshow

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