¿Creas u obedeces?

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Esta semana encontré en Linkedin este cartel que me llamó la atención e inmediatamente lo compartí. El primer comentario fue de Juan Pedro Fuster, quien me decía que la creatividad no estaba reñida con la obediencia, y tiene razón.

Llevadas a los extremos, las situaciones pueden sonar contradictorias, pero en el día a día, que un creativo de una agencia de publicidad obedezca a los socios de la firma, o a los propios clientes, no debería restarle nada de creatividad. ¿O si? Esta es la cuestión. A los profesionales nos pagan por nuestros conocimientos y habilidades. Ahí está el sueldo. El valor que aportas tiene que ver con tu “cómo” cuando te dan el “qué”. Si te dan el “qué” y el “cómo”, tu valor se reduce a obedecer, y sinceramente lo podría hacer cualquiera. Estaremos de acuerdo en que si te sientan en una mesa y te dicen: toma nota, vas a llamar a esta persona y decirle: “bla, bla, bla, bla…” , es muy distinto a que te digan: tenemos este problema, mira a ver cómo lo resuelves”. La cosa es muy distinta. Espero que el ejemplo, por simple, no haya perdido profundidad. Si te exigen lo que tienes que hacer y cómo, da igual a quien lo encarguen. El valor que aportas es 0. Si por el contrario buscas y encuentras la mejor manera de hacerlo para los intereses de la compañía, estás al tiempo obedeciendo y creando, estás poniendo lo que sabes hacer, tu “cómo”, y eso es lo que marca la diferencia.

El anterior decano de la escuela de negocios dominicana donde trabajé unos años decía: “Lo más fácil para la gente es obedecer”. Mantuvimos algunas interesantes conversaciones con esto. Es verdad, la gente se acostumbra a obedecer porque es mucho más cómodo y sencillo que buscar soluciones y acertar. Si me equivoco siguiendo tu orden, te has equivocado tú, no yo. Adiós responsabilidad. Por eso mucha gente prefiere obedecer en lugar de aportar soluciones, porque es mucho más sencillo y menos costoso en términos de esfuerzo, tiempo, e incluso riesgo a equivocarme y quedar mal. Así se va dejando de “crear” para seguir “obedeciendo”. Así se va dejando de sentir emoción por lo que haces, y se acaba “sufriendo” un trabajo.

Hace ya casi tres años escribía en este blog que uno puede saber cuando ha alcanzado la verdadera felicidad en el trabajo si se dan estas tres circunstancias:
  • Que te apasione lo que haces, que te brillen los ojos cada día.
  • Que estés preparado para hacerlo
  • Y que ganes dinero con ello.

Cuando eso pasa no es necesaria ninguna motivación. Va intrínseca en lo que haces. Hay muchas teorías que han desbancado al palo y la zanahoria que tristemente se siguen aplicando, y que por supuesto han mejorado las de Maslow, Herzberg o las más modernas de Goleman, que tienen que ver con esto que contaba en mi post. Una de las mejores con las que he podido trabajar recientemente es la de Daniel Pink, quien nos recuerda que la verdadera motivación viene de la sensación de autonomía, la capacidad de aprender y mejorar del individuo que le llevará a la maestría, y la pervivencia de los retos, que animan a buscar metas sin crecimientos incrementales, sino exponenciales. En este post de David Canovas puedes encontrar un excelente resumen. Si se da esto, estás creando.

Y sólo obedecer también es una opción, que conste. Pedro Sanchez Rivas lo decía estos días en sus comments: “No hay líderes sin seguidores…” La pregunta es: ¿es necesario tener seguidores para ser buenos líderes? Una de mis frases favoritas dice que «Un buen líder es aquel que hace que la gente confíe en él. Un líder excelente consigue que las personas confíen en sí mismas».

Me quedo con esto para mi lista de buenos propósitos del 2015 que ahora comienza.

Y tú, ¿que vas a hacer? ¿Crear u obedecer?

Excelente año!!!!

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