¿Conduces mirando al retrovisor?

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Cada día tomamos decisiones sin tener la certeza del resultado final. En la vida de las personas hay muchos momentos de la verdad en los que en un segundo todo puede cambiar, y nunca sabrás lo que habría pasado de elegir la otra opción. 

Hace ya casi 20 años Peter Howitt  lo describió inmejorablemente en la película Sliding Doors, traducida al español como «Dos vidas en un instante», con una divertida Gwyneth Paltrow como protagonista. ¿Qué pasaría si el día que te despiden, en lugar de agarrar el tren para volver a casa temprano lo pierdes? ¿Y si llegas a montarte? La magia de esta película es que cuenta lo que habría pasado en ambos casos.

En la vida real no podemos saber qué nos habría ocurrido de tomar el otro camino, a dónde nos habría llevado, qué es lo que habríamos descubierto en la otra senda, cómo sería nuestra vida… Es imposible. Es como cuando vendes acciones en la bolsa y te martirizas porque no dejan de subir. Nunca sabes qué habría pasado de haberte quedado con ellas. Me encanta la utilidad del efecto mariposa para entender que igual tu orden de venta en el mercado, junto a la de otros, animó a inversores a comprar y eso disparó la subida. Pero, ¿y si te las hubieras quedado? Igual, al no producirse las ventas, los inversores podrían haber optado por otras acciones y que las tuyas no hubieran hecho si no bajar. Hummm. Difícil de saber o de imaginar

En cualquier caso, esta es la provocación de este post. ¿Eres de los que miras al retrovisor para conducir? ¿Piensas sólo en lo que podría haber pasado? ¿Te martiriza pensar en cómo habría sido el otro camino? Mi pregunta es, independientemente de que hayas tenido éxito o no con tu decisión, porque el que piensa de ese modo cree que la otra opción podría haber sido incluso mejor. ¿Cómo pueden vivir con semejante carga?

Yo creo que el pasado te sirve para haber llegado dónde estás. Uno no debe arrepentirse de las decisiones tomadas. No sirve de nada lamentar no haber hecho otra cosa, sino aprender de la enseñanza que te ha dejado para no repetir los errores, si es que crees que los hubo. De las decisiones pasadas, por malas que fueran, siempre puedes extraer enseñanzas, siempre te van a dejar un mensaje. 

No puedes manejar mirando el retrovisor. Siempre hay que tener la vista en el frente, en lo que estás viviendo y, más allá, en los nuevos retos y oportunidades que tiene el camino. Sólo de ese modo, estando atento a lo que está por llegar, conseguimos avanzar, por empedrado que esté el camino. Si a los baches normales de cualquier camino añadimos que no estamos pendientes de ellos, sino mirando al pasado con los ojos vidriosos por lo que pudo haber sido y no fue, es seguro que acabaremos con las “llantas en el piso” (expresión mexicana), y el “carrito desbaratao” (influencia dominicana).

Toda una lección de vida aprender a mirar para adelante, construir nuestro destino, y encontrar una enseñanza positiva en todo lo que nos pasa.

Excelente semana!
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