Impossible is nothing

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– Ricky, ¿quién es el mejor jugador de Francia?
– Tony Parker.
– Pues no quiero que huela el balón.

De una forma muy similar habrá sido la conversación entre el base titular y el entrenador del equipo español hoy. Así, o de una forma parecida, se tendrá que haber gestado la defensa que hoy han hecho Ricky y Raúl a Tony Parker para que éste se quedara en 6 puntos. Hoy va a soñar con ellos. Inmensa su labor defensiva, pero soberbia la del resto del equipo.

Este es el equipo que conocemos. Trabajador, humilde, respetuoso con el contrario, que defiende, que corre, que tira, que va a por el rebote… Es que hoy han vuelto a jugar como el segundo cuarto de Lituania. ¡Qué maravilla! ¡Que espectáculo! ¡Que gusto ha dado verlos jugar!

El día de Gran Bretaña acababa mi post deseándoles suerte y deseando que el equipo recobrara sus valores.

Espero que para entonces el equipo recobre junto a su desparpajo, acierto y soltura, los tres términos de mi amigo: ACTITUD, RIGOR Y DISCIPLINA.

Hoy han tenido todo eso de nuevo. Es una maravilla verlos jugar así.

Lecciones para el mundo de la empresa. Están aquí porque en el descanso del primer cuarto de Lituania se conjuraron para no perder. No bajaron los brazos. ¡Los subieron! Hay un anuncio que dice que “Imposible no hay nada”. Parecía imposible haber llegado hasta aquí con el juego que estábamos haciendo. ¿No oímos en las empresas a diario: Esto es imposible? Esto podía parecer que lo era, y sólo con cambiar de actitud, cargarnos de humildad y poniéndose a trabajar como sabían, le endosaron un 23-0. ¿Aprendieron a jugar acaso un buen baloncesto? Naturalmente que no. Eso está en los genes de este equipo. En las empresas pasa igual. No se aprenden las cosas en un fin de semana, pero es el tiempo necesario para caer en la cuenta que tienes que hacer cosas distintas si quieres unos resultados mejores. Que has de liderar tu departamento con el ejemplo, sacrificarte por el grupo, esforzarte más por hacer mejor las cosas, tener en cuenta a los compañeros, “doblar” balones, asistir a otros, ayudarles…Si ya crees que lo haces, deja de leer aquí mismo. No vas a aprender nada nuevo. Si por el contrario crees que tienes margen de mejora, pídete un tiempo muerto este fin de semana, un Tiempo para Decidir, y escribe en un cuaderno estas cosas:

¿Hacia dónde quiero conducir a mi equipo?
¿Qué cosas necesito modificar para ello?
¿Cómo vas a hacer estas cosas? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿En que fechas? Cierra pequeños hitos, pequeños pasos que sepas que vas a ser capaz de dar y de vigilar que los has dado.

Llévate este compromiso al trabajo el lunes y repásalo antes de que lleguen los compañeros. Si estás decidido a cambiar, no esperes. Empieza el mismo lunes. Si tienes un sueño, si crees que es posible ganar a tu “Lituania”, por muy difícil que creas que lo tienes, ponte a ello. Cada vez que consigas una meta, le habrás remontado 10 puntos. Mejora en dos cosas y habrás metido un parcial de 20-0. Ahora sólo queda seguir jugando en la misma línea, remontando. El éxito es contagioso, y si tus compañeros ven que persigues tu meta con ahínco, verán tus resultados y querrán hacer lo mismo. Has provocado EL cambio. Ya nada será igual.

¡Ah! Y no te pierdas el basket este fin de semana. Tenemos semifinales y final. Se aprende muchísimo viendo a estos chicos.

¡Ánimo!

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